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LA IMAGEN SOCIAL DE LA ACTUACIÓN POLICIAL

Asunto controvertido y cuestionado desde sus incios es la imagen social que se ofrece en las actuaciones policiales. En este comentario sobre el asunto viene a tratarse algún aspecto sobre el que debemos reflexionar tanto desde un punto de vista social como profesional.

En el ecuador del segundo semestre de 2011 nos encontramos en Madrid con sucesos nada alentadores para la seguridad personal de los policías que realizan en la capital las funciones de seguridad ciudadana que la Ley les atribuye.

En concreto podemos referirnos a las agresiones sufridas por funcionarios del CNP el día 14 de septiembre en las proximidades del Tanatorio de la M-30 (en la que se llegó a apuñalar y disparar un arma de fuego sobre los agentes), o la agresión sufrida en el Distrito de Puente de Vallecas por funcionarios del CNP el pasado día 12 de noviembre, cuando se disponían a dar curso a una requisitoria judicial recaída sobre una persona, sin necesidad de entrar a valorar en ambos casos la gravedad de las lesiones sufridas por los agentes.

Episodios que evidencian la inseguridad diaria ante la que se enfrenta este colectivo profesional y la falta de consideración que algunos miembros de la sociedad muestran hacia el desempeño de sus funciones.

Como comentario a un sin fin de sucesos de esta tipología, debe significarse la escasa ayuda que supone para el desarrollo de las funciones de estos colectivos la parcial actuación de algunos medios de comunicación, que, en muchos casos, más allá de intentar ofrecer la noticia en sus naturales términos, optan por ofrecer una información sesgada, mediática y abierta a comentarios baratos y descalificaciones genéricas de una sociedad desinformada, que desconoce los necesarios detalles y naturaleza de la propia actuación, con el fin de poder emitir un fundamentado juicio de valor.

Pensemos que estos hechos no solo afectan a los funcionarios de policía y que van más allá, en tanto alimentan una injustificada e innecesaria publicidad negativa de la sociedad hacia unos servidores públicos, cuyas intervenciones en más de un 60% están destinadas a ofrecer una conciliación y un servicio a la comunidad que posibilite la convivencia pacífica entre sus miembros.

El buscar el momento en el que el agente de policía esgrime su defensa, y repele una agresión no supone, en condiciones normales, ningún abuso de autoridad ni acto represivo policial, como así lo entienden los países más avanzados de nuestro entorno europeo, únicamente supone una medida excepcional y necesaria de utilización de la fuerza para la salvaguarda de la integridad o propia vida del funcionario y para el mantenimiento de la debida seguridad pública y paz social. Debe darse por hecho que lo idóneo sería que nunca debieran de utilizarse tales medidas, pero lo cierto es que la situación real de la seguridad no es excesivamente alentadora en este sentido. Son muchos los agentes que resultan lesionados todos los días por agresiones de unos miembros de la sociedad con escasa consideración y respeto hacia su función de “protectores de la seguridad”, así como hacia otros órdenes sociales (violencia en el ámbito familiar, reyertas, alcoholismo, drogas, etc.).

Cuando agreden física o verbalmente a un funcionario de policía en el ejercicio de sus funciones no agreden a una persona más, agreden a un representante de la ley, agreden al conjunto de la sociedad.

Para finalizar, decir que para preservar el puesto de trabajo, son muchas las actuaciones de estos agentes en las que utilizan medios para esgrimir las agresiones de las que son objeto que se sitúan muy por debajo de los que debieran utilizar para proteger adecuadamente su propia integridad y vida, ya que les es preferible ser agredidos puntualmente a enfrentarse a severas condenas judiciales, que incluyen su separación del servicio. Con objetividad profesional y la debida concienciación y conocimiento sobre el asunto, criminalicemos únicamente las conductas abusivas, arbitrarias o discriminatorias que puedan cometer los funcionarios policiales y aboguemos por una protección justa de estos profesionales en medios de comunicación e instancias políticas y judiciales, ofreciendo a la sociedad el contenido y marco completo del desarrollo de sus cometidos y actuaciones, y huyendo de noticias sensacionalistas, ofrecidas por personas sin formación especializada en la materia, así como de las repetitivas fotografías aisladas y puntuales señalando a un agente que utiliza una defensa policial en un altercado tumultuario, con lo que se facilita un rechazo social hacia estos colectivos por no aclararse el entorno y los antecedentes que han dado lugar a la adopción de tal medida justificada y proporcional.

 SM.1.JMPG.

2 comentarios para “LA IMAGEN SOCIAL DE LA ACTUACIÓN POLICIAL”

  • SA.150.BGQ:

    Personalmente me parece un texto muy directo y claro que confira el temor de los agentes de policía en la calle al intervenir en muchas ocasiones.

  • SA.150.JMRG:

    Cualquier ciudadano de a pie desconoce por completo las funciones de la policía, por esto una imagen de un agente en una manifestación golpeando a un ciudadano con su defensa crea un mal estar en la sociedad,con aliento de todos los medios de comunicación que nos bombardean con las imágenes de ese agente golpeando al ciudadano,sin olvidar a algunos de estos agentes que con su comportamiento crean desconfianza en los ciudadano,por esto bajo mi modesta opinión se debería de presentar a la policía como personas que ayudan al ciudadano no como represores,pero esto es trabajo de los equipos de comunicación de la policía sin mas un saludo

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